Encuesta

¿Te gusta el nuevo sitio PENTACABALLERIA?
 

Compartir en Facebook

Compartir en Facebook

Usuarios



Estadísticas

Patrocinadores

Banner

Imágenes

  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
  • JoomlaWorks Simple Image Rotator
 
Bienvenidos al Escuadrón de Caballería del Pentathlón
Santiago en Caballo Blanco. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Lunes, 24 de Octubre de 2011 18:03

El día que Santiago apareció en un caballo blanco


Por José Javier Esparza
Tomado del archivo de El Manifiesto


n la Historia de la Reconquista hay un acontecimiento capital: la batalla de Clavijo, en 844. Fue allí donde el apóstol Santiago se apareció, armado, para ayudar a los cristianos en su lucha contra el islam. Aquella batalla actuó sobre las huestes hispanas como un revulsivo. Entre otras cosas, permitió poner fin al oprobioso tributo de las cien doncellas cristianas que los musulmanes exigían como prenda de paz. Hoy casi todo el mundo está de acuerdo en que la batalla de Clavijo, propiamente dicha, no existió. Pero sabemos que en torno al 850 hubo intensos combates en esa misma zona, y el hecho es que la memoria de Clavijo acompañó a los españoles durante siglos. ¿Qué pasó? ¿Fue todo una invención? No. Vamos a contarlo.

Lo que sabemos de Clavijo se lo debemos a un documento del siglo XII, es decir, muy posterior a los hechos. En él, un canónigo de la catedral de Santiago, de nombre Pedro Marcio, dice copiar otro documento del siglo IX donde el rey Ramiro I establece el voto de Santiago, es decir, una serie de donaciones a la sede de Compostela en acción de gracias por aquella batalla. Ese documento de Pedro Marcio ha sido muy discutido por sus errores históricos y cronológicos. En todo caso, en su momento fue tomado por testimonio veraz. Y en las primeras historias de la Reconquista –las de los obispos Lucas de Tuy, el Tudense, y Jiménez de Rada, ambas del siglo XIII-, se otorga a la batalla de Clavijo un valor esencial. ¿Qué pasó allí?


Tiempos duros para la cristiandad


Coloquémonos en el momento preciso. Estamos a mediados del siglo IX. Los musulmanes han consolidado sobradamente su dominio en España; entre otras razones, por la conversión al islam de buena parte de la vieja elite visigoda. Han quedado fuera de su alcance Galicia, León Asturias, Cantabria y las vascongadas; es aquí, en la cornisa cantábrica, donde los cristianos se organizan. Son territorios pobres; cuando la población crezca, el paso al sur, hacia el valle del Duero, se convertirá en un imperativo general. El interés de los musulmanes por esos territorios norteños es limitado: con el valle del Duero convertido en un desierto, sin nada que sacar de allí, los moros se contentarán con controlar la frontera castigando, eso sí, a las tierras cristianas con ocasionales campañas de saqueo. Las cosas son distintas en el este de la zona cristiana, en la confluencia de La Rioja, Navarra, Castilla y Aragón. En esta área, riquísima, se cruzan rutas comerciales que datan de tiempos de los romanos. Navarra y Aragón están bajo control musulmán; lo que empieza a ser Castilla, ya no.

Fijémonos en la España musulmana. Desde hace unos años -desde 822, exactamente- reina allí Abderramán II, un monarca nacido ya en España, en Toledo. La España musulmana se ha visto sometida a fuertes tensiones tribales, entre clanes hostiles, y también a severas convulsiones sociales por la recaudación de impuestos. Pero Abderramán II, un político de gran estilo, ha resuelto esos problemas con una singular mezcla de tacto y violencia. El cuarto emir omeya de Córdoba ha sabido poner en orden las grandes posibilidades del país: Al-Andalus es fuerte y próspera. Incluso en el plano religioso, ha logrado sojuzgar los levantamientos mozárabes. Abderramán II se siente dueño de la península, y con razón.

Fijémonos ahora en la España cristiana: hambre y guerra. En Asturias reina Ramiro I, un hombre con temperamento de cruzado. El reinado de Ramiro I, muy breve (842-850), transcurre entre guerras ora contra los árabes, ora contra los normandos. Este Ramiro I, cuyo estandarte es una cruz roja en fondo blanco, es el que crea la primera orden de Caballeros de Santiago, y también el que levanta las iglesias de Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo. A partir de él, la corona será hereditaria, ya no electiva. La España cristiana vive bajo la amenaza permanente del poder musulmán. Esa amenaza se hace particularmente viva en una zona concreta: entre Álava, La Rioja y La Bureba de Burgos, en el este del reino, donde la presión musulmana es más fuerte. Esa será el escenario de nuestra historia.


De las cien doncellas a Santiago


Dejemos que ahora hable la leyenda. En aquel tiempo, los poderosos moros habían impuesto a los cristianos un tributo vergonzoso: la entrega anual de cien doncellas. A cambio, los musulmanes no atacarían a los reyes que accedieran al pacto. Este tributo se remontaría al año 738, cuando Mauregato lo aceptó. Desde entonces, sucesivos reyes cristianos habían peleado para abolirlo. Así lo contó, mucho después, Alfonso X el Sabio:

“Así como cuenta la Historia, fue que los moros supieron que había muerto el rey don Alfonso el Casto, que era rey muy esforzado y fuerte y aventurado en batallas, y mucho los había quebrantado con lides y correrías. Y supieron los moros que en su lugar reinaba el rey don Ramiro, y pensaron que éste les tendría miedo, porque era el poder de los moros muy grande en España, y que, teniéndoles miedo, les daría lo que los moros pidiesen para que no hubiera guerra y le dejasen en paz. Y así los moros pidieron a Ramiro que cada año les diese cincuenta doncellas de las más hidalgas para casarlas, y otras cincuenta del pueblo para solaz y deleite de los moros. Y que estas cien doncellas fueran todas vírgenes.”

Pero Ramiro I, contra lo que los moros pensaban, no estaba dispuesto a aceptar semejante oprobio. De manera que el rey asturiano, con su estandarte de la cruz, convocó a los caballeros cristianos, se puso él mismo al frente y marchó en busca de los musulmanes allá donde más crítica era la amenaza: en la Rioja. Los moros, que andaban entonces enredados en las frecuentes querellas de la Navarra musulmana, disponían de un gran ejército. Y dicen las crónicas que a la cabeza del ejército moro se hallaba nada menos que el propio emir, Abderramán II.
Cuando los cristianos llegaron a la altura de Nájera y Albelda, se toparon con una sorpresa atroz: un innumerable ejército moro, compuesto tanto por tropas peninsulares como por levas de Marruecos. Los cristianos se batieron con bravura, pero la superioridad mora era manifiesta. Acosados por todas partes, los caballeros se vieron forzados a refugiarse en el castillo de Clavijo, en Monte Laturce. Era el 23 de mayo de 844. Hay que imaginarse a las huestes cristianas, ya muy mermadas, recluidas al caer la noche, al borde de la desesperanza. Pero fue entones cuando, en el duermevela de la derrota, el rey Ramiro tuvo una visión. Dejemos que él mismo nos lo cuente, según el citado documento de Pedro Marcio:


Y estando yo durmiendo, se dignó aparecérseme, en figura corporal, el bienaventurado Santiago, protector de los españoles; y como yo, admirado de lo que veía, le preguntase ¿quién era?, me aseguró ser el bienaventurado apóstol de Dios, Santiago. Poseído yo entonces de mayor asombro, que en modo extraordinario me produjeron tales palabras, el bienaventurado apóstol me dijo:

“¿Acaso no sabías que mi Señor Jesucristo, distribuyendo las otras provincias del mundo a mis hermanos, los otros apóstoles, confió por suerte a mi tutela toda España y la puso bajo mi protección? (...) Buen ánimo y ten valor, pues yo he de venir en tu ayuda y mañana, con el poder de Dios, vencerás a toda esa gran muchedumbre de enemigos por quienes te ves cercado. Sin embargo, muchos de los tuyos destinados al descanso eterno recibirán la corona del martirio en el momento de vuestra lucha por el nombre de Cristo. Y para que no haya lugar a duda, tanto vosotros como los sarracenos, me veréis sin cesar vestido de blanco, sobre un caballo blanco, llevando en la mano un estandarte blanco. Por tanto, al punto de rayar el alba, recibido el sacramento de la penitencia con la confesión de los pecados, celebradas las Misas y recibida la Comunión del Cuerpo y la Sangre del Señor, no temáis acometer a los escuadrones de los sarracenos, invocando el nombre de Dios y el mío, teniendo por cierto que ellos caerán al filo de la espada”.
Dicho todo esto, desapareció de mi presencia la agradable visión del apóstol de Dios."


Ramiro –sigue diciendo la leyenda- se apresuró a contar su visión a todos: caballeros, obispos, menestrales. Al alba, las tropas cristianas, seguras de su victoria, acometieron a los sarracenos. Allí gritaron por primera vez unos españoles aquello de “¡Santiago!”. Y en el fragor del combate, en efecto, apareció el gran jinete blanco, estandarte blanco en caballo blanco, como un rayo de luz, para inclinar la victoria del lado de los cruzados. El día 25 de mayo, en la ciudad de Calahorra, el rey dicta en acción de gracias el voto de Santiago, que comprometía a todos los cristianos de la península a peregrinar a Santiago de Compostela portando ofrendas al apóstol.

¿Ocurrió esto así? Hace siglos que se cree que no. Las fuentes cronísticas oficiales de la época, tanto asturleonesas como musulmanas, no hacen referencia alguna a Clavijo; es como si esa batalla no hubiera existido jamás. Todas las menciones son muy posteriores. Ahora bien, la crónica Najerense habla de las campañas de Ramiro contra los árabes. Por su parte, las crónicas musulmanas de la época de Abderramán II hablan de campañas moras contra Álava. Y quizá lo más importante: unas y otras coinciden en señalar fuertes combates en el área riojana que nos interesa. Más concretamente, las fuentes asturleonesas cuentan que Ordoño I, el hijo de Ramiro I, cercó la ciudad de Albelda y estableció su base en el Monte Laturce, es decir, el mismo lugar donde la leyenda sitúa la batalla de Clavijo. Y los hallazgos arqueológicos no dejan lugar a dudas: en Albelda se combatió, y mucho.

En Albelda hubo, en efecto, una batalla o, más precisamente, dos: una en 852 y otra en 859. El contexto de ambas fue aquella lucha, a la que ya nos hemos referido, por el control de las vías de comunicación en el este de la España cristiana. Pero el rey cristiano de aquellas batallas no era Ramiro, sino su hijo Ordoño, y el jefe moro no era Abderramán II, sino Musa II, de los Banu Qasi, la poderosa familia hispanogoda conversa al islam. La primera batalla la ganaron los musulmanes, exactamente como, según la leyenda de Clavijo, le ocurrió a Ramiro I cuando apareció por la Rioja. Pero la segunda la ganaron los cristianos, también como le ocurrió a Ramiro. Lo que la leyenda condensa en veinticuatro horas de Ramiro I, pudo ser en realidad un lapso de siete años en la ofensiva reconquistadora de su hijo Ordoño.

La polémica entre los historiadores prosigue. Pero lo cierto es que, tras aquella segunda batalla de Albelda, el poder cristiano en el área se reforzó, y los musulmanes vieron frustrado su intento de consolidar una plaza fuerte en La Rioja. Ordoño, inmediatamente, procedió a amparar la repoblación masiva del área, designio que permaneció vivo en los años posteriores, y que terminaría asentando de manera definitiva la cruz en aquellas tierras. E igualmente cierto es que Santiago, a partir de entonces, siempre fue invocado por los españoles en apuros. Federico García Lorca lo escribió en unos versos muy hermosos. Dicen así:


"Dice un hombre que ha visto a Santiago
en tropel con doscientos guerreros;
iban todos cubiertos de luces,
con guirnaldas de verdes luceros,
y el caballo que monta Santiago
era un astro de brillos intensos.
Dice el hombre que cuenta la historia
que en la noche dormida se oyeron
tremolar plateado de alas
que en sus ondas llevóse el silencio.
¿Qué sería que el río paróse?
Eran ángeles los caballeros.
¡Niños chicos, cantad en el prado.
horadando con risas al viento!"

¿Historia o leyenda? Leyenda, sin duda, pero leyenda que muy pronto se hizo historia. Y que desde entonces forma parte entrañable de la conciencia histórica española.
Última actualización el Lunes, 26 de Diciembre de 2011 13:36
 
Inauguran exposición del Ejército mexicano. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Lunes, 24 de Octubre de 2011 17:35
Una imponente exposición del Ejército mexicano que incluye uniformes, armas, banderas, banderines, documentos, vehículos, fotografías, etc., fue inaugurada el día de ayer por el Gobernador de Jalisco y el comandante de la V/a Región militar en el Museo Trompo Mágico, con entrada gratuita.

El recorrido de la exposición requiere de tres horas para la visita.

Se incluye exhibición canina y por supuesto de caballos.

Se otorga información para planteles militares.

Además se puede disfrutar de las interpretaciones de la música marcial de Bandas de Guerra y Bandas de Música militares.

No faltes pentathleta.


PATRIA HONOR Y FUER
 
SUBASTARAN CABALLOS DESDE 5 MIL. PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Lunes, 24 de Octubre de 2011 17:34
La Expo Ganadera de Jalisco efectuará una subasta de caballos el sábado 29 de octubre a las 1500 horas.
Serán subastados 40 caballos de todas las razas: Ponis, Cuarto de Milla, Frisones, entre otras a precio de remate.

En general los equinos podrán adquirirse a mitad de precio de lo normal.

Interesados presentarse en las instalaciones de la Unión Ganadera de Jalisco, donde podrán visitar el stand del Pentathlón.

PATRIA HONOR Y FUERZA.
 
¿ROMPER PARADIGMAS? PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Sábado, 08 de Octubre de 2011 19:27

¿ROMPER PARADIGMAS?


He escuchado voces, al interior del Pentathlón, que exigen un “cambio profundo”. Dicen que debemos “romper con el pasado”, que debemos “romper paradigmas”. Y no se realmente qué significa eso.


No se si eso significa cambiar los colores del uniforme, o no usar uniforme; sustituir al águila bicéfala del escudo o modificar los puntos del Ideario. No se si quieren que cambie la estructura jerarquica y seamos como una asamblea democratica donde todo se decida por mayoría de votos, con un moderador. Que renunciemos a la disciplina militar, los grados, los mandos. Que no se den órdenes sino sugerencias. Y que dejemos de ser amigos del Ejercito Mexicano.

No se si quieren que reneguemos de los fundadores, los ignoremos o los neguemos. O que dejemos de hacer honores a la Bandera Nacional. No se si quieren que los cadetes se dejen el cabello largo, o que se tatúen el brazo y que las del femenil se pongan aretes en los labios. Que grafitien las paredes “para que se expresen”, que adopten las modas ridículas que nos impone la decadencia moral de Estados Unidos, o que formemos batallones de emos, de darketos, y de punks.


No se.


No se si su intención es que dejemos de revisar la historia, de buscar la verdad, de enaltecer a los héroes y de señalar a los traidores. No se si quieren que cambiemos los nombres de las unidades: Lenin por Zapata; Juan Álvarez en vez de Francisco Márquez; o cambiar al Batallón Activo de San Blas por el Batallón Flores Magón.


No se si debemos dejar de combatir al comunismo y de condenar al super-capitalismo de Wall Street. No se si debemos dejar de recitar todos los días el pentalogo y mejor cantar Let it be tomados de las manos. No se si pretenden que ahora prediquemos la paz y dejemos de hacer la guerra (¡tenemos mas de 70 años en guerra!). No se si buscan que apoyemos el aborto, que dejemos de señalar a la homosexualidad como una enfermedad, y que no seamos ya una pesadilla de los políticos demagogos y corruptos.

No se.


No se si debemos callar ante las injusticias, dejar de defender al débil, de hablar de honor, de enaltecer el orgullo nacional o que dejemos de exhibir nuestro amor a la patria. No se qué quieren.


No se si “romper paradigmas” significa relajar la disciplina del deporte, predicar el amor libre, que busquemos el éxtasis en las drogas o en las doctrinas orientales; que adoptemos lo esotérico y la nueva era de acuario. Que en las academias enseñemos las cartas astrales, las runas, los horóscopos, el materialismo dialéctico, la brecha generacional, la lucha de clases, la “igualdad” de géneros, la “liberación” femenina, la “revolución” sexual y el fin del nacionalismo.


No se si “romper con el pasado” significa que quieren que dejemos de defender a la familia y la honestidad, y el carácter, y la lealtad, y la fidelidad, y el trabajo, y la decencia…
No se.


PATRIA-HONOR

 
poesía de combate PDF Imprimir E-mail
Escrito por Redacción   
Viernes, 07 de Octubre de 2011 20:08

SEGUIR, SEGUIR

 

Hay veces que no se ve nada.

 

Hay veces que parece que hubieran sustraído

                                                               [los motivos.

 

Hay veces que ya no queda nadie,

que no se escuchan ruidos,

que todo se ha vaciado como nunca.

 

Hay veces que seguir así es casi una locura.

 

Hay veces que seguir así parece de otro mundo.

 

Yo sé, he sabido, que hay veces que seguir es

                                                          [mas bien irreal,

como la reunión forzada de varios imposibles.

 

Hay veces que aunque uno se esfuerza y se                         [

                                                                  [esfuerza,

no se ve nada, pero sigue.

 

Hay veces que seguir sin vínculos, sin voces o

                                                   [indicios exteriores,

sin nada ni nadie -en la más cerrada noche de

                                                           [la adversidad-,

hay veces que seguir, seguir como siempre

                            [transportado hacia adelante

el alma de acero y el cuerpo olímpico, movido

                          [por la confianza en uno mismo,

llevado por esa voluntad que florece en los obstáculos,

hay veces que seguir, sólo con la visión que da la

                        [ciega convicción es casi caprichoso.

 

Hay veces que seguir es epopéyico, hermoso.

 

GRL.

 
«InicioPrev12345678910PróximoFin»

Página 10 de 60