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Humberto Mariles. PDF Imprimir E-mail
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Escrito por Redacción   
Lunes, 05 de Junio de 2006 16:08
HUMBERTO MARILES CORTES
13 de junio de 1913
Ecuestre
Medalla de Oro, Salto Individual
Medalla de Oro, Salto por Equipos
Medalla de Bronce, Prueba de los Tres Días por equipo

Londres 1948


 

Hombre de a caballo, lo fue desde sus primeros años, alla en su natal Parral, Chihuahua. Hijo del coronel Antonio Mariles y Virginia Cortés. Mariles creció prácticamente sobre los lomos de todo equino que encontraba a su paso. Acababa de cumplir doce años cuando fue enviado al Colegio Militar, bajo la tutela del general Marcelino García Barragán. En la cuna de los aguiluchos sobresalió rapidamente por su entusiasmo en los estudios. Fue así como muy pronto llegó a ostentar el grado de sargento de cadetes, a los 18 años ya era subteniente.
Su excelencia a caballo lo llevó, por supuesto, a formar parte del equipo mexicano que acudió a los Juegos Centroamericanos y del Caribe, en El Salvador 1935. Su actuación fue determinante para que nuestra escadra conquistara la medalla de Oro. Ramiro Palafox ganó la medalla de oro en la prueba individual y Francisco Vieyra la de bronce. Al año siguiente, a solicitud del general Lázaro Cárdenas, asistiría como observador -acompañado de Palafox- a las pruebas ecuestres celebradas en aquella undécima Olímpiada en Berlin. Sus conclusiones fueron que en México había calidad suficiente como para competir en los mas altos niveles mundiales de la equitación; lo que se requeria era de un trabajo muy disciplinado, basado en un exacto programa de actividades y de competencias nacionales e internacionales, y por supuesto, de un decidido apoyo financiero. mismo que fue ofrecido por el Presidente de la República. Y Mariles se puso a trabajar, organizó en 1938 el primer Gran Concurso Hípico Internacional de México disputado en el estadio Nacional, gana montando a "Diablo". Mientras el iniciaba la pesada tarea de comformar un equipo olímpico de equitación, en ese mismo año, nacia en Los Altos de Jalisco, en un modesto rancho llamado Las Trancas un potrillo de fina estampa y de ilustres padres desconocidos, un alazan tostado que desde el primer día cautivó a sus criadores, quienes de inmediato le llamaron "Arete", por una hendedura natural en la oreja izquierda. Mas tarde se unirian los caminoos de Mariles y Arete, e inscribirian sus nombres, juntos, en la historia del deporte.
En 1939 llegó para Mariles la primera gran victoria sobre "Lomigamito" en el Madison Square Garden compitiendo contra los mejores binomios de Estados Unidos, Canada, Inglaterra y Francia. Al año siguiente, ahora sobre "Resorte" conquistó el triunfo en importante concruso internacional en Chile. siendo su compañero en esta ocasión el teniente Ramiro Rodríguez Palafox.empieza a ser famoso el binomio Mariles-Resortes
Las Olimpiadas XII y XIII correspondientes a los años 1940 y 1944 cumplen su ciclo sin ser disputadas, pero Humberto Mariles y el equipo ecuestre nacional continuan con su preparación.
Arete ha sido comprado por $ 400.00 por el Coronel Rocha Garibay, comandante del trigésimo regimiento destacado en los Altos de Jalisco, Arete empezó a ser montado por los oficiales del regimiento, cuando el Gral. Rocha es trasladado a Ameca, se lleva con él a su alazan. Meses después de vuelta a Guadalajara lo regala al general Enriquez Guzmán, comandante de la décimoquinta zona militar y es incorporado al equipo de saltos, su jinete será ahora el capitán Salvador Villalobos. Arete se vuelve un mito en Jalisco, habrá que verlo en México. Y gana el campeonato nacional saltando 1.85, mientras los otros binomios no habían alcanzado el 1.80
1946, el holocausto ha terminado, el mundo intenta olvidar y volver a sonreir y busca en el deporte un vehículo para ello, designa Londres como proxima sede de la XIV Olimpiada. Londres 1948.
Mariles sigue cosechando triunfos; en Nueva York, en octubre de ese año '46 conquista montando a Resorte el Military International, y al día siguiente el concurso Stakes, 24 horas después son la base en la que se sustenta la escuadra mexicana integrada tambien por Alberto Valdez y Raúl Campero, para alcanzar el tercer lugar en la competencia por equipos.
1947.- Todo lo exitoso es no sólo ratificado, sino incrementado, victorias en siete grandes premios ecuestres - entre los que destacan el MIlitary, Stakes y Dakota- lo que, hasta la fecha nadie ha logrado igualar. Y Arete es vendido en $ 8,000.00 al Ing. Juan José Barragan, qien posteriormente lo cede a Casimiro Jean, presidente del Club Hípico Frances. Mariles y Resorte cierran el año en forma impresionanate: vuelven a imponerse en Nueva Uork y a continuación, ganan cinco de seis pruebas en el Gran Concurso Internacional de Toronto, Canada. No obstante, Mariles ha comprendido que toda su actividad ha sido continental y básicamente en Estados Unidos, pero los Juegos Olímpicos serán en Europa, y hay que enfrentarse a caballistas del Viejo Mundo en su propio terreno, el que, seguramente, es muy distinto y esa experiencia será fundamental para acrecentar las posibilidades del triunfo. Asi se lo hace saber a los altos funcionarios -que han apoyado en todo momento al equipo ecuestre-, son tan sólidos sus argumentos que obtiene la autorización, el equipo mexicano competirá, pues, en los clásicos concursos de Italia y Suiza, donde se enfrentarán los mejores binomios en las dos últimas grandes pruebas antes de encontrarse en el circuito olímpico de la capital británica.
Se unen dos destinos.- En enero de 1948, Mariles atendiendo una reiterada invitación hecha por Casimiro Jean, acude al Hípico Francés a conocer a un alazan tostado, tuerto -por una deficiencia orgánica fue perdiendo popo a poco la vista del ojo izquierdo- y castrado al que llaman Arete y del que se cuentan grandes historias. Lo monta . . . y desde ya, comprende que comienza el fin de la carrera de Resorte. Resorte se distingue por ser un caballo veloz, pero habia que tener mucho cuidado con el en cada salto. Arete era acaso un caballo no tan veloz como resorte, pero era, a cambio muy potente y gran saltador; un caballo que ofrecia mucha seguridad. Y siendo como era, hombre de rápidas deciciones, Mariles tomo una al instante; Arete sería su nueva cabalgadura, y a partir de ese momento esta sobre él, corrigiendo sus defectos, mejorando sus aptitudes; haciendo de él, en síntesis, un caballo de competencia olímpica. A solo siete meses.
La recia personalidad, el caracter férreo, pero sobre todo, su inigualable capacidad de triunfo, han llevado a Mariles a conquistar las simpatías de dos ex presidentes: Lázaro Cárdenas y Manuel Avila Camacho, de hecho, Mariles solo acordó con ellos, y eso en la milicia ni se olvida ni se perdona. Hasta ahora, Miguel Alemán Valdés, quien ha asumido la presidencia, tambien ha ofrecido todo su apoyo a Mariles, pero . . . .
Finales de febrero, 1948.- Se apresta el equipo mexicano de equitación a partir hacia la última gira previa a los Juegos Olímpicos de Londres por pistas europeas. Mariles es llamado por el Presidente Miguel Aleman.
Dice éste, con fría voz que hiela la sangre del militar -Sabe usted, teniente coronel . . . que el viaje se cancela. Sorprendido por la noticia, visiblemente molesto, pregunta Mariles -¿Puedo saber porque, señor presidente?- responde lacónico el presidente- No pueden ganar. . . y se refiere entonces, despectivamente al orgullo de Mariles: -no pueden ganar con esas carretas de caballos, con ese tuerto . . . Se irrita Mariles con el insulto a Arete, intenta una protesta: -Con todo respeto señor presidente, pero . . . Interrumpe, terminante, el hombre del poder. -¡Es todo, teniento coronel!. Se cuadra el militar y pide permiso para retirarse -Adelante.
Mariles ya tiene todo arregaldo para el viaje, ha cubierto los gasto, el equipo está acreditado para cada competencia europea, incluyendo por supuesto, la olímpica. Los trailers ya están listos para salir hacia el puerto de Galveston. Es ni más ni menos la culminación de 12v años de trabajo, el toque final de una larguisima preparación con miras a competir en unos Juegos Olímpicos. Asi que determinado a todo, con tal de no fracasar en la empresa, Mariles recurre al expresidente Manuel Avila Camacho para que interceda por el ante el presidente Alemán, apenas es martes y la cita se aceurda para el fin de semana e intuyendo que será muy díficil que el presidente Alemán acceda a la petición que le hará el hombre a quien sucede en el mando del país, Mariles toma una brava decisión: se va, no espera, pone en orden sus cosas, se reune con los demas y les informa lo que ocurre. El grupo se solidariza con el: irán todos, pase lo que pase, sólo pone Mariles una condición: será sólo él quien pague las consecuencias. Se arriesgará a obtener la victoria como obligación o la deshonra como militar, pero contra todo, será Arete, ningún otro, el corcel de Mariles
El equipo mexicano es considerado ya una de las posibles sorpresas en Londres, parte a Nueva York y antes de embarcarse a Italia, compite en Toronto, gana cinco de seis pruebas y es campeón del consurso Cóndor. Al llegar a Roma Mariles es esperado por el embajador Antonio Armendáriz -tiene orden de aprehensión contra el, es acusado de desacato a la autoridad, peculado, diserción y de otroas cosas. Mariles se niega a regresar, ¿Como hacerlo? concertan hablar el día de mañana. En la noche del 30 de abril de 1948, cuando el equipo nacional ecuestre intentaba reponerse del largo viaje -arribó apenas un día antes de la competencia- cuando el "Pollo" Franco trabajaba afanosamente con los equinos, Mariles convocó a una reunión en la que fue escueto, pero muy directo: -Ya todos sabemos la situación. Acepto toda la responsabilidad pero si fracasamos, seremos objeto de una fuerte andanada y mientras todo se aclara ustedes también corren peligro de ir a la carcel, asi que señores, no nos queda de otra ¡A ganar!
Al día siguiente esta programada, en la capital italiana la importante prueba de fuerza, dentro del tradicional Concorso Ippico Internazionale, que se disputa por décimoctava ocasión. Compitieron Mariles con Arete, Alberto Valdés con Malinche, Victor Saucedo con Tijuana y Raúl Campero en Jalisco. Y sorpresivamente finalizaron en tercer lugar, superados solo por los equipos de Italia y Francia. Campero ganó la preuba individual, y son a partir de ese primero de mayo, cuatro jornadas de rotundo éxito del equipo mexicano. Al día siguiente Mariles finalizaba segundo en la Copa General Pietro Didi, otra vez Campero fue el vencedor. El 7, Saucedo sobre Poblano y Solano Chagoya en Indio hicieron el 1-2 en el torneo de Villa Borghesse. El 8 8 nuevo triunfo, ahora en el premio Capitolio, disputado en Roma. El reportero de la agencia internacional de noticias UPI alaba la actuación de los "Centauros mexicanos que, por cuarta ocasión, hacen izar la bandera mexicana en Italia"
Finalmente es recibido por el papa Pio XII, el día diez. Las agencias internacionales detallaron aquel encuentro, también el felicita al grupo de caballistas y los alienta a competir con el mismo ahínco en las dificiles pruebas que les esperaban en Londres.
Pero, sin duda, el triunfo mexicano de mas resonancia en Italia fue el conquistado el día 16 en Montecattine: Humberto Mariles-Arete, Campero-Jarocho y Ruben Uriza-Hatuey, hicieron el 1-2-3, enfrentando a los mejores jinetes italianos.
Disminuia la ira presidencial. Los teletipos hacen volar la noticia. Miguel Aleman se va olvidando de su enojo. Mas victorias para el equipo, ahora en Suiza y finalmente la lluvia de medallas en los Juegos Olímpicos Londinenses.
LONDRES 1948.-
Todo comenzó el 8 de agosto; Mariles, Campero, Chagoya y Solano dieron la primera gran sorpresa de los Juegos al conquistar -por equipos- la medalla de bronce en la prueba de los Tres Días, pero faltaba lo mejor, que vendría seis días después, el 14 de agosto. Agonizan los Juegos , la gente acude, emocinada y nostálgica al adios, pero sobre todo -amante de las competencias ecuestres- precenciará la prueba final de la Olimpiada: el tradicional Gran Premio de las Naciones. Serán premiados los tres primeros equitadores. tambiéb los tres primeros equipos. Ya han hecho su recorrido 43 de los 44 competidores. Han terminado unicamente 20, aires de triunfo soplan en el campamento mexicano: Rubén Uriza está empatado con el militar francés Jean F. D'Orgeix y con el estadounidense Franklin Wing, en primer lugar de la clasificación individual, con solo 8 faltas. Pase lo que pase, tendrá que ir a una ronda de desempate, pero nada arrebatará a México una medalla. Por equipo la situación es mucho más cómoda: Alberto Valdés ha cometido 20 faltas, así que la escuadra nacional acumula apenas 28 y está al frente, con una amplia ventaja: ya los caballistas españoles han terminado su actuación y suman 56.6 puntos. Solamente una muy irregular actuación de ese jinete que tan bien luce sobre e, alazán tostado y que se apresta ya a iniciar su recorrido, puede poner en peligro la medalla de oro. Solo que ese jinete, el deportista que pondrá fin a la primera epopeya olímpica de la posguerra se llama Humberto Mariles y el alazán tuerto se llama Arete.
Y allá parten. envuelto el estado todo en un silencio sepulcral. Ochenta mil pares de ojos siguen a detalle cada uno de los movimientos de jinete y cabalgadura. Es cadencioso el ritmo del binomio. Elegante el trote del caballo y firme su arremetida contra las barreras, van quedando atras, saltados limpiamente, cada uno de los obstáculos. Y ya. El hombre y la bestia se aproximan a la peligrosa ría, donde han muerto las esperanzas de muchos, ría que parece un abismo. A ella sucede el salto final que tendrá que ser un vuelo, si se quiere librar ese impresionante muro de ladrillos. Mariles llega sin haber cometido falta alguna. El militar espolea a Arete, quien acelera poderosamente. De pronto, una alarido de desencanto se escochó a varias leguas de distancia, cuando Mariles y Arete no consiguieron salvar la traicionera ría y cayeron justo en medio del foso de 4.5 metros de longitud. Pero Mariles no se inmutó, siguió adelante y materialmente, Arete voló sobre aquel muro. . . Al cruzarlo y correr hacia la recta final, otro grito de júbilo afloró de los pechos de esa muchedumbre. La manifestación de alegría que presenció Wembley jamás ha tenido paralelo.Al concluir la prueba Mariles se apeó de Arete, le bes+o y fue al encuentro, jubiloso, con sus compañeros de equipo. ¡¡Era para México la premiación entera!! Rubén Uriza se impuso en la ronda de desempate y para él fue la medalla de plata. La primera medalla olímpica de oro, para nuestro país, había llegado en pareja.
Los colores verde, blanco y rojo se perfilaron nuevamente sobre el límpido cielo londinense: tres veces fue izada nuestra bandera nacional; dos de ellas hasta lo más alto y la notas de nuestro Himno Nacional hendieron los aires en dos ocasiones.
La gente invadió el pasto sagrado de Wembley para vitorear al campeón, él decía a los reporteros: ". . . me siento muy feliz, no tanto por mi mismo sino por mi patria. Dabía que la victoria individual y por equipos estaba hoy en juego. . ."
El perdón es concedido.- Pero aquella noche, noche de celebración en el exclusivo Preston Manor y cuando los caballistas están brindando con ¡¡leche!! -mas que un tesoro en la desvastada Europa de la posguerra- Alguien llegó corriendo y se acercó al oido de Mariles: ¡Ven al teléfono, pronto! . . . ¡Te llama el señor Presidente!
 

 

 

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